Pablo Pereira: LA SEQUÍA QUE MATA NUESTROS CAMPOS

A medida que uno va recorriendo distintos puntos de nuestra comuna, se va dando cuenta de la cruel realidad que nos azota, principalmente en el sector rural.


Ya no están esos hermosos esteros rodeados de chilcos y helechos, las vertientes de otrora ya no nos saludan a orillas del camino: la sequía se ha apoderado de los campos de la comuna.


Las mujeres que antes veíamos recorrer las calles de la ciudad con grandes canastos de verduras y hortalizas, hoy vienen a la ciudad a comprarlas porque ya no las pueden cultivar.


La falta de agua es evidente, muchos pequeños propietarios han tenido que vender sus animales y en algunos casos han tenido que emigrar a la ciudad con sus familias.


Las plantaciones exóticas acompañadas de los efectos del cambio climático están sepultando la diversidad de cultivos y de especies animales en el sector rural. 


Otra situación lamentable es que personas que viven a 100 metros de un río, no puedan utilizar esa agua ya que los derechos no les pertenecen y son propiedad de alguna empresa foránea.


El agua y el bosque nativo son sinónimo de vida, un derecho de los seres humanos y es nuestro deber luchar, de una u otra manera, para que no desaparezcan de nuestro territorio. Por eso hago un llamado a las autoridades comunales, regionales y nacionales a preocuparnos más de este tema tan importante para la humanidad, en especial para las futuras generaciones.

Pablo Pereira P.






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