Vecino angolino lleva décadas exhibiendo pesebre y villancicos para los transeúntes.



Muy cerca del hospital Mauricio Heyerman, en el 683 de la calle Ilabaca, cada mes de diciembre sobre un balcón, se puede apreciar un pequeño pesebre que nos recuerda que estamos prontos a celebrar el nacimiento del niño Jesús. Son principalmente los niños y los adultos mayores, quienes voltean y dedican un par de segundos de su ajetreada existencia, para mirar y admirar esa humilde y hermosa escena.




Aldo Díaz Betancour, cumplirá 70 años dentro de los próximos meses, 24 de los cuales ha dedicado un mes a poner villancicos y exhibir su pesebre a los transeúntes de Angol. Es soltero y disfruta de un merecido descanso luego de jubilar, tras haber trabajado por dos décadas en la Dirección de Vialidad.


EL MOTIVO

Díaz cuenta que el motivo de realizar esto cada 1° de diciembre, obedece a su devoción católica, que incluso lo llevó a estar en el Seminario de Concepción en el año 1960. Esto, dijo, “sumado a que los días previos a la Navidad, solo vemos ofertas comerciales en los medios de comunicación y también en el centro de la ciudad, haciéndose necesario que exista alguna forma de llamar la atención de niños y de la comunidad en general, anunciando que estamos ad portas del nacimiento de Jesús. Y si uno recorre la ciudad, se da cuenta que no existe ambiente navideño, solo ambiente de consumismo; ni si quiera las iglesias muestran un pesebre o ponen música navideña”, indicó.

Cuenta además que desde principios de la década de los 80, comenzó a adornar un pino que plantó en su antejardín, pero dejó de hacerlo porque la gente lo destrozaba y le sacaba los adornos.


PESEBRE Y VILLANCICOS

Fue así como en el año 1990, se decidió a poner música navideña para los transeúntes y luego optó por tener un pesebre. De esta manera, fue adquiriendo las figuras y posteriormente mandó a construir un balcón, donde el pesebre pudiera ser visto desde la calle y donde fuera inalcanzable también por las personas que transitan por la calle.

A través de los años ha recibido muchas muestras de apoyo a su iniciativa, claro que en algunas oportunidades (como tres veces), ha recibido críticas por el ruido.



ENTUSIASMO

Lo que le mantiene “entusiasmado” aún con esta iniciativa, es que muchos padres junto a sus hijos, se detienen un instante para admirar el hermoso momento del nacimiento del niño Dios, algo que nos debe hacer meditar sobre el gran significado de este acontecimiento tan importante para la humanidad. “Y lo seguiré haciendo hasta que ese mismo Dios que está en el pesebre, me lo permita”, indicó. 



Por Pablo Pereira / Gentileza Malleco 7
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